El trabajo corporal por el Movimiento

El Trabajo Corporal  por el Movimiento

“El inconsciente está en el cuerpo” (Beatriz)

El trabajo corporal es una aplicación de la Terapia Corporal Integrativa (TCI) en el que incidimos directamente en el cuerpo para generar cambios en este, pero también en el nivel de lo energético, las emociones y la mente. Funcionan constante e inevitablementemente unidos, ya que son un conjunto indivisible.

Con el cuerpo se pueden hacer muchos tipos de trabajo y experiencias, para que las energías estancadas en él se movilicen y liberen en el entorno seguro de un Grupo de Movimiento:

  • poner conciencia en la respiración tal como es o introducir variaciones en ella para desbloquear emociones retenidas o exageradas y ampliar la conciencia corporal, habitualmente minimizada por las mismas tensiones acumuladas
  • movimientos dirigidos a flexibilizar/sensibilizar áreas «dormidas» del cuerpo, insensibilizadas
  • movimiento libre y danza espontánea, en los que se expresa desde adentro hacia afuera , desde la propia necesidad de mover lo que sea necesario mover, incidiendo en la liberación de la energías físicas y emocionales
  • trabajos de contacto para explorar las sensaciones y vivencias que se dan, pudiendo así mejorar la capacidad y la calidad del contacto
  • trabajos de exploración de la confianza en el suelo,  el espacio y l@s otr@s
  • automasaje y masaje por parejas

El objetivo amplio de este tipo de trabajo es siempre desencallar las energías retenidas en el cuerpo, en sus músculos y órganos. Recuperamos energías retenidas, así como nuestra capacidad de sentir y actuar espontáneamente en vez desde la rigidez o bloqueos generados en la infancia para, precisamente, no sentir. Removemos no por remover, no de cualquier manera, sino para empezar a sanar el dolor, el miedo o la tensión que se vivieron y quedaron enquistados en músculos y órganos. Esto por no haber podido atravesar el trauma más que con bloqueo.  Muy especialmente en el diafragma, el principal músculo respiratorio. Ya que todo lo que vivimos lo respiramos de una u otra manera, consciente o inconscientemente, con amplitud o limitadamente, con placer o con dolor. 

Respirar es vivir. Paralizar la respiración es paralizar la vida. Como cuando nos dan un susto. Y peor si se prolonga, pues queda grabado en el cuerpo hasta que se pueda liberar. Por eso y para eso trabajamos desde el cuerpo.

Beatriz D. L., Octubre 2017

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