El enamoramiento y la construcción de la pareja

El enamoramiento es un estado pasajero de apasionamiento entre dos personas en que se mueve lo superficial y también las fuerzas profundas u ocultas de ambas. Desde el inicio, primero vamos mostrando sólo nuestra mejor cara, la que consideramos va a gustar más al otro…
Lo oculto, en muchos casos incluso para uno mismo (o sea, lo inconsciente), tiene que ver con: la ansiedad, las fantasías románticas y las creencias falsas acerca de lo que es el amor, la autoimportancia, la creencia de que «no soy suficiente», la falta de autocuidado o baja autoestima, la percepción distorsionada de uno mismo y el otro, la ilusión sin raiz en hechos reales, el vacío interno mal vivido,… y los asuntos pendientes no aclarados.

Con el transcurrir del tiempo emergen estos aspectos ocultos de las dos personas enamoradas. Dependerá de la madurez de ambas seguir creando una relación que prospere, sane y libere a ambos seres. Con las virtudes y los defectos de ambos. Desde y sobre las bases firmes del amor, la mirada benevolente y el reconocimiento mutuo. O no si no los hay… No suele haber mucho amor, mirada, reconocimiento en nuestras relaciones… esto es excesivamente corriente, por desgracia para tod@s nosotr@s y asímismo asunto de nuestra individual responsabilidad para cocrear nuevas realidades conjuntamente, colectivamente, frente a un sistema que nos quiere lejanos de nuestro inmenso Poder de Amar y generar redes de afinidad y encuentro.

.

Pero volvamos al tema. El enamoramiento también es deseo de completud en algún nivel. El gran error es creer que te vas a completar a través del otro… El cuento de la media naranja es una de las mentiras más grandes de nuestra cultura reciente. Dejemos de alimentar la falacia de que afuera está lo que me “completará”.  Sólo nos complementamos (que no completamos, como venía diciendo), a través del contacto amoroso con el otro y el reconocimiento de los conflictos cuando vemos todo lo que es propio y lo asumimos  -esto sea con una pareja, una amiga, un familiar, un vecino, alguien que no nos gusta…-  Y cuando lo vemos en relación con lo del otro, de lo cual es responsable el otro.

Somos seres sociales, mamíferos, tribales. Por ello necesitamos del contacto, la mirada, las caricias, la confrontación y el espejo del otro, compartir con los demás. Pero no a cualquier precio. Las parejas que prosperan, con unos niveles básicos de confort y armonía entre ellos, son formadas por personas dispuestas a ver, cada una de ellas, qué aporta de constructivo (lo que suma) y de dañino (lo que resta) en la realidad cotidiana de la relación. Para ello hace falta la actitud adecuada, dosis suficientes de humildad y renunciar a que la respuesta está afuera. También ocurre que mis propias respuestas e interrogantes se pueden nutrir en el contacto con el otro, por supuesto, por la bendición de compartir camino. Así se abren los senderos del autoconocimiento profundo compartido… siempre que uno esté disponible para mirar «lo que pongo yo», diferenciándolo de «lo que pone el otro».
No es un camino fácil, por supuesto; pero sí es uno que, con esas condiciones, lleva a relaciones satisfactorias, de soporte mutuo y expansión conjunta. Hasta donde se llegue en ese Ser junt@s, acompañándose física, emocional, mental, espiritual y multidimensionalmente.

Por todas mis relaciones!!! (rezo navajo, creo… se usa en las ceremonias de Temazcal)

 

Beatrix del Sol, primavera 2018

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *