A vueltas con lo relacional

Me ocupo hay de escribir acerca de un tema que nos “pica” a tod@s: el cómo nos relacionamos entre nosotr@s. Es un tema demasiado extenso para pretender abarcarlo con sistematización y profundidad en una publicación de un blog, Así que me limitaré a decir las cuatro cosas que tengo bien asimiladas por experimentadas en mi propia realidad relacional.
Hay relaciones sanas y relaciones insanas, relaciones que suman y relaciones que restan. Y tanto en unas como el las otras suele haber aspectos del otro tipo, como una especie de yin yang de lo vincular.
Cuando en una relación sana se dan momentos de no salud, el vínculo corre peligro. Cuanto más profundo y amoroso sea este, menos riesgo de desaparecer la relación y más probabilidad de estar ante un reto a recorrer juntos pero también, muy especialmente, en el mundo interior de cada una de las personas implicadas.
Quedarse donde un@ no es vist@ y es diana de la rabia del otr@ con frecuencia y sin sentido (aunque lo justifique de miles de maneras), en donde la comunicación se extinguió, el desprecio y el rechazo presiden la sala y el propio vínculo, donde la indiferencia hiere como pocas cosas… todo eso no es amor, es tortura. Pretender cambiar al otr@ desde el propio amor abusado se asienta en una inconsciencia pueril y una omnipotencia seguramente no reconocida. Es responsabilidad propia. Un@ pone su parte y el otr@ la suya.

No hay un mal@ mal@ y un/a buen@ buen@. Salvo los casos de psicopatía extrema -no tan poco común, como vamos viendo-  hay dos seres haciéndose daño mutuamente desde las propias heridas y archivos de dolor; desde los terribles condicionamientos por los sucesos de la propia vida infantil y las memorias no sanadas.
Es necesario hacer el camino personal de liberación de cargas biográficas, las de la propia historia emocional, y de las ancestrales, las heredadas, para poder amar sin tanta locura “de la mala”, sin la locura que mata al propio amor. Amar, eso sí, con la locura que cura. Es decir, poniendo conciencia en la propia locura… La locura consciente, conocida y asumida.

Es responsabilidad de cada cual limpiar el propio jardín para compartir, al ser visitad@ por otr@s o visitar el de otr@s, desde lo más lindo del jardín, las flores y frutos mejores, sin renegar de los no tan “buenos”, abrazándolo todo, que no es poca cosa. Al menos dentro de un@ mism@…
Cuando consigo abrazar todo en mí, mi microcosmos completo, cosa a la que se llega a través de la aceptación radical de mí mism@ y del amor sin condiciones a todas mis partes y aspectos, como también a la configuración que hacen… entonces es cuando puedo amar sin condiciones ni mentiras al otr@, porque es un seme jante que merece tanto amor como tú mism@.

 

 

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